APPLÍCATE
No es la primera entrada que se dedica en este blog a las TIC en educación, pero es que cada vez se evidencia más lo imprescindible y necesario que está resultando incluir e implementar las nuevas tecnologías en las aulas pues, conforme los tiempos avanzan, las formas de enseñanza y aprendizaje se adaptan a nuevos formatos y, cómo no, uno de ellos son las herramientas 2.0.
A pesar de que muchos
docentes se siguen ciñendo al ya tradicional Power Point –Prezi los más
audaces–, la revolución tecnológica e informática que se ha experimentado
durante los últimos años ha puesto a nuestro alcance una serie de herramientas
que facilitan considerablemente el aprendizaje.
Aunque los aspectos que
podemos señalar en este sentido son múltiples, la novedad que supone el
acercamiento a un contenido riguroso y exhaustivo de forma más informal y
despreocupada por parte del alumnado supone un punto de conexión con la materia
que no lograrían desarrollar a través de las formas más convencionales. Por
otra parte, el carácter interactivo –e incluso lúdico– de muchas de estas
actividades favorecen la asimilación de los conocimientos y fomentan la
estimulación intelectual y la participación.
Es innegable que la
sociedad actual propicia, desde edades muy tempranas, la adquisición del manejo
de las nuevas tecnologías en el propio entorno familiar, resultando en muchas
ocasiones en déficits de atención por parte de los niños y niñas e incluso
originando trastornos de mayor gravedad como problemas de sociabilidad e
insomnio, por lo que, ante todo, el profesorado debe ser consciente del uso
moderado que debe hacerse de todas estas tecnologías. Sin embargo, por todo lo
comentado anteriormente, si los alumnos y alumnas de menor edad observan en
clase una correcta utilización de los recursos informáticos, es posible que
fije mejor los conocimientos al mismo tiempo que se desencadene un vínculo de
complicidad y confianza entre la figura familiar (maternal, paternal o
fraterna) y el propicio docente, generando un vínculo afectivo saludable que
redunde en el devenir de la clase y en el ambiente idóneo para la enseñanza.
También se dedicó una entrada a la creación de actividades mediante la plataforma educativa Educaplay que, a simple vista, puede parecer una herramienta orientada sobre todo a un alumnado bastante joven. Ahora bien, en los estadios y etapas posteriores de formación, ante un alumnado maduro y plenamente consciente del comportamiento a mantener en el aula, se le puede exigir responsabilidad en el manejo de la tecnología y realizar actividades que para ellos puedan suponer algo diferente y fuera de lo habitual, favoreciendo los contenidos prácticos frente a los teóricos y, por su carácter extraordinario en el panorama actual de enseñanza, perdurando en los alumnos y alumnas sin necesidad de emplear metodologías memorísticas ni reglas nemotécnicas. Por ello, ya que, en ocasiones, la temática puede resultar, a priori, algo tediosa para el alumnado, por lo que tratar cierto contenido a través de estas herramientas, de vídeos o de ejemplos audiovisuales, se contribuiría a paliar esta visión y a revitalizar la concepción actual de clase. Por ejemplo, si quisiéramos tratar en clase algo de temario relativo a la zarzuela y trazar un pequeño recorrido desde la zarzuela grande del siglo XIX a los Bufos de Arderius, el Género Chico y, nuevamente la zarzuela grande de las primeras décadas del siglo XX de la mano de compositores como Serrano, Guerrero, Vives o Sorozábal, podríamos retar a nuestro alumnado con estas actividades dedicadas a la zarzuela y poner a prueba sus conocimientos. Así lo ha hecho Jonathan Mallada mediante la creación de diferentes juegos interactivos que favorecen el aprendizaje, en este caso, con su “PasapalabraChica”, copiando la idea del programa televisivo “Pasapalabra”, con el que pone a prueba los conocimientos adquiridos de sus alumnos, y “Adivina la palabra” para la asignatura de teatro lírico del s. XIX. Estos divertidos roscos también han sido generados con la plataforma mencionada anteriormente y, como podéis ver, puede adaptarse a un alumnado de un perfil diferente.
En definitiva, como
docentes, para nosotros también supone un reto bonito mantenerse al día de las
tecnologías existentes y poder utilizarlas para nuestros fines pedagógicos y no
debemos ver esto como un inconveniente. Al contrario, este hecho nos permite que
el alumnado pase de ser un ente pasivo en la enseñanza y consumidor de
contenidos musicales, e incluso podemos incentivarlos a ser los propios
creadores de una serie de materiales que podrán reutilizar, adaptar y corregir
otros alumnos y alumnas de clases o cursos diferentes. Las posibilidades
dependen de la capacidad creativa de cada cual.
Si implementamos una
metodología como la actual podemos lograr sin dificultad que el alumnado descubra
por sí mismo los contenidos y los aplique de forma instantánea en casos
prácticos donde se valoran la actitud, el trabajo en equipo, el manejo de las
nuevas tecnologías o la creatividad. Por otra parte, gran parte de estos
contenidos está en páginas en inglés, con lo que también se potencia el uso de
la lengua extranjera y, como muchas se encuentran en línea, los trabajos pueden
guardarse y cualquiera que se registre puede acceder a nuestras tareas,
ayudarnos a mejorar o adaptarlos a sus necesidades, como dijo Pedrell: “El
conocimiento lo hacemos entre todos”.
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