En fememino plural
En una entrada anterior hice ya un adelanto de a lo que quiero dedicar esta, ya que destaqué que, en la última de las sesiones de esta primera edición de las Jornadas de Pedagogía y Musicología, Lara Albero, además de por la utilidad de sus consejos con respecto a cómo abordar mejor los TFGs, por la perspectiva de género que impregnaba el suyo propio fue felicitada por Sakira Ventura, feminista y musicóloga, también alumna egresada del CSMV y Doctoranda en Investigación en Humanidades, Artes y Educación por la UCLM, conocida por la increíble labor que ha realizado sacando a la luz su Mapa de Creadoras de la Historia de la Música.
Como mujer y músico, uno
de los temas que más me preocupa de la sociedad actual es la igualdad y las
desigualdades que desgraciadamente aún existen en nuestra socieadad. A lo largo
de la historia, las mujeres han quedado (en muchas disciplinas) relegadas a un
papel secundario. En las artes, y las humanidades en general, esto ha sido
especialmente sangrante. Además, la agitación política de nuestro país durante
los siglos XIX y XX provocó que no adquiriésemos las libertades que nacían al
calor de las sucesivas revoluciones y de la incipiente modernidad hasta los
años ochenta del pasado siglo, con lo que, lamentablemente, todavía nos queda
mucho camino por recorrer en el terreno de la igualdad.
Históricamente, el
problema de las mujeres creadoras se puede achacar a una concatenación de
factores y circunstancias que privaron a las mujeres de la independencia y la
libertad necesarias para poder elegir su propio camino como artistas. Hoy en
día, y gracias a los estudios que se están realizando en la actualidad, sabemos
que muchas de estas mujeres firmaban pseudónimo o incluso firmaban con el
nombre de sus maridos sus propias obras. Un ejemplo lo encontramos en María
Lejárraga, que realizó varias obras firmadas bajo la autoría de Gregorio
Martínez Sierra. Pero también encontraremos ejemplos si nos referimos a la
pintura o la literatura. De hecho, todas estas creadoras eran conocidas en
relación a figuras masculinas y no por su propia independencia. Si pensamos en
Clara Wieck, en multitud de ocasiones aparecerá mencionada como “la mujer de
Schumann”, del mismo modo que María Malibrán o Pauline Viardot serán “las hijas
de Manuel García”, algo que se ha perpetuado en la historiografía hasta la
actualidad.
Sin embargo, la creación
femenina, en cualquiera de los campos artísticos, posee un doble mérito que, a
día de hoy, no se valora en su justa medida. Por un lado, todas estas mujeres,
carecían de referentes. El vértigo que supone ser pionera, en una sociedad eminentemente
patriarcal, sin duda condicionó la creación de muchas mujeres durante las
centurias pasadas, sintiendo sobre sus hombros todo el peso de la historia. Por
otra parte, si hoy en día todavía asistimos a comportamientos machistas o nada
igualitarios, debemos hacer un ejercicio de reflexión y ponernos en la piel de
las mujeres de siglos pretéritos que, al margen de llevar a cabo todas las
tareas que se les atribuían de forma natural (las tareas del hogar, el cuidado
de los hijos, la ausencia de formación escolar y universitaria…), podían
realizar composiciones o manifestaciones artísticas. Es decir, las compositoras
desempeñaban el mismo trabajo que los hombres, sin formación y ocupándose
también de los quehaceres domésticos.
Para intentar paliar de algún modo el peso de la sociedad que ha invisibilizado durante siglos a las mujeres compositoras son interesantes y necesarias iniciativas como la que está llevando a cabo la musicóloga valenciana Sakira Ventura, a la cual ya os he mencionado. Desde mi punto de vista, ha hecho una enorme aportación creando un recurso web en forma de mapa que trata de aglutinar a todas las compositoras que ha podido recopilar a lo largo de la historia. Esta idea surgió cuando se dio cuenta de la necesidad que había para que todas pudieran tener referentes y para tratar de hacer justicia poniendo de relieve la cantidad de compositoras que han permanecido en el más profundo de los olvidos y que, sin embargo, han desarrollado una larga trayectoria como compositoras. Además, una gran ventaja que posee esta herramienta es que se encuentra accesible a través de internet y te permite consultar datos biográficos de las mujeres compositoras, obras compuestas y, en la medida de lo posible, se acompaña de una fotografía. Esta labor ingente, es de acceso libre y, según palabras de la propia Sakira, "debe hacer un mundo mejor y debe compartirlo y colaborar en él todo el que quiera".
La repercusión del mapa ha alcanzado la práctica totalidad de medios nacionales e internacionales, incluso cualquier persona que conozca algún dato o alguna nueva compositora que no figure en el mapa, puede contactar con la investigadora y aportar la información conveniente para añadir más entradas a su mapa que cuenta, en la actualidad, con más de 600 mujeres compositoras. Es decir, estamos ante el concepto de “work in progress”. Además, la página web cuenta con un apartado para publicaciones sobre mujeres relacionadas con el ámbito musical y para una amplia nómina de noticias recogidas en medios de diferentes países (España, Italia, Turquía, Estados Unidos…). Por otro lado, debido al carácter altruista de la iniciativa y para los costes de mantenimiento que conlleva la apertura de la página web, existe la opción de aportar una donación económica con la que contribuir a su sostenimiento. Aquí os dejo el enlace: www.svmusicology.com
¿Por qué no aprovechar
esta valiosa herramienta para nuestro beneficio y el de nuestras alumnas y
alumnos? Haciendo uso de ella, podríamos realizar actividades para los alumnos
a través de este mapa de compositoras, desde un plano más teórico y reflexivo
sobre el papel de la mujer en la música. De este modo, el alumnado se acercaría
y viviría de primera mano los diferentes procesos y agentes involucrados en el proceso
creativo y se acercaría a la visibilización de la mujer compositora,
adquiriendo competencias y sensibilidades extracurriculares muy necesarias para
el crecimiento personal y como sociedad. ¡Animémonos a ello!
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