Proyecto Zarza: revitalizar un género desde las aulas

 Con algunas de las entradas anteriores os habréis podido imaginar que me encanta la zarzuela pues la considero como uno de nuestros mayores emblemas en el aspecto musical. Nacida en el periodo barroco y tomando su nombre de las plantas (zarzas) que proliferaban en los alrededores de la finca Real, cayó en desuso durante el siglo XVIII, eclipsada por las formas llegadas desde Italia y el teatro menor que, durante este tiempo, dominaba de manera indiscutible la tonadilla escénica.

El agitado siglo XIX trajo consigo una nueva oleada de italianismo encarnado en las figuras de Rossini, Bellini, Donizetti y Verdi, cuyas obras se representaban en los coliseos de cualquier ciudad española. Para combatir artísticamente esta postura, varios compositores españoles del primer tercio del siglo XIX, capitaneados por Francisco Asenjo Barbieri, decidieron unirse con la finalidad de restablecer el género lírico nacional. A tal efecto, adoptaron todo el sustrato musical español que se mantenía en las canciones, polos, seguidillas y fueron, progresivamente, incluyendo obras de mayor longitud y tramas elaboradas hasta llegar, a mediados del siglo XIX, a lo que se conoce como “Restauración de la zarzuela española” o “Zarzuela romántica”. De esta forma se sintetizaban elementos típicamente españoles como los números musicales (jotas, zapateados, tiranas…) con orquestaciones igualmente españolas (donde se incluían castañuelas, rondallas…) y en el que, al igual que la ópera predominante en ese momento, la parte lírica era deudora de Italia.

Pues bien, a nadie le pasará por alto la crisis que atraviesan los teatros y auditorios españoles en la actualidad y, en definitiva, la música clásica en directo. Recitales, orquestas…no logran atraer al público como hacían años atrás y, por supuesto, la media de edad de los asistentes es, por lo general, bastante elevada. En cuanto a los espectáculos líricos, de acuerdo con los datos contenidos en el anuario 2020 de la SGAE, también así lo evidencian.

Uno de los géneros que más ha notado este pequeño declive, si bien se adivina cierta recuperación, es el de la zarzuela. ¿Las razones? Muchas y diversas. En primer lugar, que es un producto local, como español, y ya no encuentra tanta cabida en el espacio hispanohablante americano. Tampoco desde nuestro país se apoya de forma decidida a la zarzuela, contando tan sólo con dos temporadas estables de programación que sobrepasen la veintena de ediciones: La temporada del teatro de la Zarzuela de Madrid y el Festival de Teatro Lírico de Oviedo. Todo ello, unido a la popularidad que sí alcanzó este género durante los años cincuenta y sesenta han favorecido que las generaciones pasadas, de nuestros abuelos sí aprecien y guarden con respeto y cariño a la zarzuela, un apoyo que no han prestado los jóvenes. Este hecho provoca que las salas de los teatros en las representaciones de zarzuela mantengan un público de avanzada edad y la necesidad de una renovación de los asistentes que acuden a dichas funciones.

En este sentido, durante los últimos años se han puesto en marcha algunas iniciativas interesantes desde el teatro de la Zarzuela como la que aquí presentamos: El proyecto zarza.


Esta propuesta consiste en la adaptación y actualización de títulos de zarzuela que son expuestos en forma contemporánea, con modificación del libreto, y que son interpretados por jóvenes seleccionados mediante audiciones previas. De este modo, las funciones de zarza se realizan en el teatro de la Zarzuela ante un público compuesto por estudiantes de los diferentes colegios e institutos madrileños que se puede seguir vía streaming a través del canal de Youtube del teatro o de su página de Facebook, y donde los asistentes al teatro, al finalizar el espectáculo, pueden compartir su experiencia con los propios intérpretes o cuestionarles acerca de lo que estimen oportuno dentro de un coloquio natural y necesario.


La de este año, la quinta edición del proyecto, estuvo dedicada a El sobre verde, sainete con gotas de revista en dos actos con música de Jacinto Guerrero y libreto de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez, estrenada en el teatro Victoria de Barcelona en enero de 1927 y, apenas dos meses más tarde, llegaría al teatro Apolo de Madrid. En este caso, el texto fue revisado y adaptado por Álvaro Tato y se representó en el teatro de la Zarzuela entre los días 21 y 26 de febrero de 2022. La Dirección musical corrió a cargo de Cecilia Bercovich, la Dirección de escena de Nuria Castejón, la Escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda y el vestuario de Gabriela Salaverri. Aquí os adjunto el enlace a la función para que le echéis un vistazo: https://www.youtube.com/watch?v=PQj1G_7JG-o&t=1738s

Esta iniciativa es necesaria pero, como docentes, requiere de nuestra ayuda. Aunque puede sernos muy útil para trabajar sobre zarzuela en un formato donde el alumnado se encuentre más cómodo y comparta muchos de los códigos de la actualidad, nuestra labor es trabajar previamente estos contenidos y guiar de forma conveniente a nuestros alumnos y alumnas para que esta primera toma de contacto con el teatro sea gratificante y beneficiosa.

En este sentido, además de unas normas de comportamiento y convivencia públicas fundamentales, debemos introducir contenidos de zarzuela en nuestras clases, ejemplificar de alguna forma algunos números contenidos en la obra y contextualizar el motivo de su composición.

Ya que tenemos al alcance de la mano las ediciones del Proyecto Zarza disponibles de forma gratuita en el canal de YouTube del teatro, no desaprovechemos animar a nuestro alumnado a que curioseen y, de este modo, acerquémosle un poquito más a la zarzuela ya que, quizás, ofreciéndoles esta visión algo más atractiva y sugerente de la zarzuela logremos que puedan interesarse por el teatro lírico nacional. En nuestras manos está cultivar que las nuevas generaciones adquieran una mayor conciencia sobre la importancia de proteger y cuidar la inmensa riqueza de nuestro patrimonio.

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