Hablemos del TDAH
Cuando hablamos de la diversidad
de los alumnos que estudian en los Conservatorios solemos más bien referirnos a
sus diferentes motivaciones, intereses, aptitudes y ritmos de aprendizaje y
trabajo. Ha de tenerse en cuenta también que las razones por los que el
alumnado estudia música son muy diversas y pueden ir cambiando con el paso de
los cursos. Además, cada persona posee unas aptitudes distintas que le hacen
estar más o menos «capaz» para realizar distintas tareas, puede verse afectado
por circunstancias adversas como en este caso o puede presentar NEAE como podría
ser el cada vez más diagnosticado TADH.
Siguiendo con esto, la calidad, equidad e inclusión educativa de las personas con diversidad funcional, así como la igualdad de oportunidades y no discriminación por razón de discapacidad, se ha de fomentar a través de medidas de flexibilización y alternativas metodológicas, adaptaciones curriculares, pero debería darse al profesorado un mínimo de formación para poder proceder adecuadamente. Así pues, para la atención al alumnado con posible diversidad funcional, el docente ha de conocer en primer lugar, en qué consiste dicha diversidad funcional y estar informado acerca de ella.
Por ello, se ha creído que abordando y dando a conocer el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, por su relevancia para nosotros como docentes, podría resultar muy útil, ya que es bastante probable que a lo largo de nuestros años de docencia demos con más de un caso y tenemos que estar preparados para ello para así favorecer que las aulas resulten ser más inclusivas y motivadoras en el proceso de enseñanza-aprendizaje en el caso de tener alguno entre nuestro alumnado.
El TDAH es cada vez más conocido por la población y, sobre todo, en el ámbito educativo ya que muchos niños están siendo diagnosticados. Habitualmente se detecta cuando el niño o niña muestra dificultades para mantener la atención y también es muy común que presentar hiperactividad e impulsividad pero realmente, el TDAH es un trastorno neurobiológico caracterizado por una dificultad o incapacidad para mantener la atención voluntaria frente a actividades, tanto académicas como cotidianas, unida a la falta de control de impulsos. Se trata de un trastorno crónico, sintomáticamente evolutivo y de transmisión genética. Puede haberlo causado lesiones cerebrales de distinto tipo, o anomalías en el desarrollo del cerebro (como los traumatismos o la exposición fetal al alcohol o tabaco), deberse a causa de una actividad disminuida en determinadas regiones cerebrales, como resultado de un insuficiente trabajo de algunos neurotransmisores y también se ha estudiado que la herencia aumenta las posibilidades de padecerlo.
Ahora bien, como docentes, ¿cómo podemos
detectar los “síntomas” principales? Yo daría cuatro pautas:
1. La hiperactividad: que el
alumno o alumna presente un movimiento continuo y superior a lo esperado para su
edad o realice acciones inusuales en situaciones indebidas.
2. La falta de atención: que el
alumno o alumna se evidencie con ello, pues esta falta de atención se debe a la
alteración del sistema nervioso central, y podemos reconocerlo debido a que no
prestan atención suficiente a los detalles, o cometen errores por
descuido.
3. Detectar dificultades para
organizarse y desempeñar tareas que requieren un esfuerzo mental mantenido.
4. Comportamientos impulsivos y reacciones
de forma rápida, inesperada e inmoderada.
Aunque como docentes pudiésemos detectar
alguno de estos síntomas más o menos pronunciados, no olvidemos que su
diagnóstico como tal requiere una evaluación médica, y su tratamiento tiene que
incluir: tratamiento médico, educativo (padres y docentes) y psicológico.
En cuanto al tratamiento, hay
quien aboga por el farmacológico y otros casos en el que no es necesario
hacerlo farmacológico ya que algunos casos de este trastorno se pueden
controlar sin medicación y con psicoterapia, pero suele medicarse. Por su
parte, debido a que los neurotransmisores más afectados del cerebro son la Dopamina
y la Noradrenalina, los fármacos utilizados son los estimulantes (que aumentan
los niveles de Dopamina) y la Atomoxetina (que aumentan los de Noradrenalina). En
cuanto a la eficacia de estos medicamentos, es del 70%, pero tienen sus efectos
secundarios: pérdida o aumento del apetito, insomnio, el dolor de cabeza,
irritabilidad, ansiedad y dolor de estómago, entre otros.
Atender esta diversidad en la
práctica docente se hará de forma continua en la práctica docente diaria del aula
para proporcionar a cada alumno/a, con sus diferentes circunstancias, ritmos de
trabajo y aprendizaje, el equilibrio y la adaptación que necesite. En nuestra
clase nos podemos encontrar con todo tipo de diversidad y por ello, hemos de
adaptarnos a todo tipo de alumnado y tener ciertas estrategias que nos permitan,
a modo de buenas prácticas, adecuar el contexto escolar para el alumnado con
TDAH para ayudar a este alumnado que yo dividiría en tres bloques: mediadas que
se pueden tomas mediante la organización con las familias y el alumnado, tener
en cuenta cierta estructuración en el aula y, contemplar cómo gestionar el trabajo
diario con el alumnado.
En cuanto a la organización, yo
recomendaría lo siguiente:
• Confeccionar listados de
contenidos y materiales para que, desde casa, la familia conozca lo que se
realiza en clase cada día.
•Confeccionar un listado de
errores frecuentes de manera que, cuando este alumnado esté realizando alguna
tarea, será más sencillo no cometerlos de nuevo.
• Avisar sobre las novedades y asegurarse
de que todo el alumnado se ha enterado.
• Fomentar la retroalimentación
basada en refuerzos positivos y de economía de fichas.
• Trabajar con las emociones.
En cuanto al trabajo diario,
procedería de la siguiente manera:
• Adelantar el trabajo diario con
una explicación para facilitar su predisposición.
•Avisar del tiempo de las
actividades para que se vayan preparando al cambio.
• Repasar los contenidos previos
para destacar los temas más relevantes y así, que no pierdan el foco.
• Simplificar las instrucciones y
las tareas.
• Fijar unas expectativas de
comportamiento.
• No limitarles el tiempo de las
tareas para amortiguar la presión por haberla realizado con prisa.
Respecto a qué medidas tomar en
clase, lo que yo haría principalmente sería:
• Sentarle cerca del maestro y de
compañeros responsables.
• Utilizar materiales
audiovisuales y diferentes.
• Fomentar los trabajos en grupo,
para incentivar el compañerismo.
•Insistir en hacerle ordenar sus
materiales y objetos personales para reducir distracciones.
• No sobrecargar el aula.
Para cerrar la entrada de este
blog me gustaría resaltar el papel que puede tener la música en su educación citando
la conocida frase de Peñalba (2010) de que “los efectos que tiene la música en
las personas muestran unos resultados favorables a través de diferentes
métodos. Dependiendo de la tipología de música que seleccionemos, lograremos
unos efectos u otros, algunas nos activan físicamente, otras nos relajan o nos
evocan recuerdos, etc.”
No olvidemos como docentes que la
música tiene un impacto neurológico estudiado por la neurociencia cada vez más
demostrado con efectos que mejoran de la atención y la concentración del
alumnado, que incrementa la expresión emocional, la comunicación y la autoestima
e incluso sirve como una herramienta para mejorar sus relaciones sociales .Además,
también puede ayudar a disminuir conductas hiperactivas ya que el uso de música rápida y rítmica proporciona una pauta
atencional y temporal que, en nuestra
clase de música, si se nos presentase algún caso así, nos resultaría de
utilidad, por ejemplo, para diseñar una unidad didáctica teniendo eso en
cuenta.
En definitiva, me gustaría
concluir recordando que la música, es un recurso pedagógico que favorece el
desarrollo intelectual, motriz y del lenguaje de los alumnos a través del
fortalecimiento de procesos cognitivos como: la memoria, la atención, la
percepción y la motivación, y por tanto, una de nuestras mejores aliadas en la
educación.

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