Primeras Jornadas de Pedagogía y Musicología en el CSMV

 

Durante los días 21, 22 y 23 de febrero del presente curso pude asistir a la primera edición de las Jornadas de Pedagogía y Musicología en el seno del CSMV. Este evento ha sido organizado y coordinado por ambos departamentos del centro, por lo que, gracias a esta colaboración mutua, las distintas sesiones contaron trataron temas de especial interés para el alumnado de dichas especialidades. A lo largo de las distintas sesiones, el alumnado del centro pudo asistir a distintas ponencias, comunicaciones y mesas redondas en las cuales participaron tanto investigadores y profesores externos al centro, como alumnos egresados y sin lugar a dudas, han sido enormemente enriquecedoras para todos los que hemos podido asistir. Quisiera dedicar esta entrada a comentar a las dos ponentes que más me llamaron la atención, aunque de prácticamente todas las intervenciones he podido cargar mi mochila personal de ideas renovadoras e inspiración para continuar creciendo como docente.



La Dra. Rocío Chao Fernández, perteneciente a la Universidad de A Coruña (UAC), centro en el cual es actualmente profesora en del Departamento de Didácticas Específicas y Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación fue, para mí la mejor de las comunicadoras. Es autora de numerosas publicaciones científicas dentro del campo de la Educación Musical, el aprendizaje y  el rendimiento, siendo su tesis doctoral muestra de ello, pues trata la Enseñanza del  folklore en los colegios de Educación Primaria en Galicia y, en este caso, su comunicación fue “La investigación en educación musical: oportunidades,  dificultades y desafíos”. Inició con un recorrido histórico  de las distintas tendencias pedagógicas que sirvió como contextualización para enmarcar la investigación musical, centrando así el tema a desarrollar: la problemática  persistente de una ausencia en investigación musical, la cual atribuye, por una parte, a  que la preparación que se recibe en los centros de estudios suele enfocarse hacia la  interpretación, y por otra parte, por la infravaloración generalizada hacia la música por  parte del resto de disciplinas.

 

Lo que a mí me transmitió fue que esperaba instar a las nuevas generaciones a que, como pedagogos, investiguemos y, además, en investigación musical. El porqué es evidente: con ello, se nutre el proceso educativo, ya que esta tiene una repercusión directa en nuestra práctica docente. En este punto, vincula el progreso que supondría la investigación en este sentido del mismo modo que la neurociencia ha tenido su impacto, dando a entender que la importancia de ello radica en que la música contribuye a la formación integral de las personas, sobre todo en cuanto a hábitos de estudio, disciplina, pero también como elemento motivacional.

Una de las claras conclusiones que extraer de esto es que ha de unirse docencia e investigación. A este aspecto relaciona también investigación e innovación, argumentando que se complementan. El enfoque que le da es que modificar los planes de estudio teniendo mucho más en cuenta la neuroplasticidad que la neurociencia ha demostrado que existe.

En esta línea, aporta el ejemplo de cómo Kodály trató de incluir la música en la escuela para no privar a nadie de la educación musical, por el impacto que en los alumnos tiene, pues está demostrado que los alumnos que reciben este tipo de formación desarrollan mejor el razonamiento deductivo y el pensamiento lógico-matemático, trabajan la psicomotricidad, tienen más facilidad para los idiomas, etc., que adquieren de forma trans versal gracias a la educación musical.

 

Por otra parte, el apartado más teórico de la comunicación explicó los distintos tipos de investigación -pero dando a entender que no siempre son excluyentes unas de otras y las características de cada una de ellas, las distintas etapas del proceso y las acciones del investigador para las mismas. También dio ciertas orientaciones respecto a los distintos criterios para escoger a los informantes, que hay que tener en cuenta las ventajas e inconvenientes de cada técnica de investigación y considerar el tiempo de transcripción y redacción y las categorías de los datos que se van a extraer. Por ello, recomienda incluir técnicas de recogida de datos y herramientas que faciliten las técnicas de análisis de datos como la utilización de softwares como SPSS, R, ATLAS.ti, Maxqda u otros. Asimismo, dejando el apartado de discusión con el tema abierto facilita la validación por otros expertos.

Siguiendo con esto, la ponente insta a visibilizar las conclusiones, pues esto supone ir de lo divulgativo a lo académico. De esta manera, vinculó sus explicaciones al proceso de investigación que se realiza en un TFG y propone varias líneas abiertas de qué investigar, haciendo especial hincapié en fomentar la investigación interdisciplinar.

Por último, concluyó dando algunos ejemplos de investigaciones que ella misma ha llevado a cabo y realizó una serie de conclusiones recalcando de nuevo la poca formación  que existe en investigación y esa ausencia de tradición en investigación, salvo en musicología -lo cual incluso puede fomentar cierto intrusismo en la materia pedagógica- y la  paradoja que existe de ver la música como ocio y producto de consumo versus el menosprecio educativo que sufre, por parte de la sociedad y la programación educativa  actual.

Para cerrar su comunicación, proporcionó algunas citas y frases inspiradoras y motiva doras como las de Casulana para insistir aún más si cabe en lo necesario que es publicar  para compartir, divulgar y visibilizar resultados, contrarrestando así poco a poco la escasez de revistas indexadas especializadas y planteando así tres desafíos fundamentales:  que nos formemos más y se planteen más masters especializados en investigación de  nuestra rama, que practiquemos la difusión de nuestros avances en investigación en re vistas especializadas, jornadas y congresos y que, de este modo, logremos el reconocimiento que el valor de la música en la sociedad se merece.

 

Desde mi punto de vista, los objetivos de animarnos a investigar en educación musical que pretendía la ponente, en lo que a mí respecta, estuvieron más que logrados. Me pareció una gran profesional y su discurso me resultó enormemente interesante prácticamente en todo momento, si bien quizás hubiese omitido algunos de los ejemplos de los proyectos que había llevado a cabo o hubiese preferido que desarrollase más unos que otros. Aun así, para mí fue la comunicación que más me llamó la atención de todas a las que asistí durante las jornadas que se están describiendo y logró despertar en mí el “gusanillo” de la investigación que, a fin de cuentas, creo que era su principal objetivo. De hecho, probablemente considere en un futuro especializarme hacia alguna rama de investigación musical, porque considero que, como bien apuntó en todo momento, cada granito de arena puede servir para revalorizar la enorme importancia que tiene la música en un desarrollo integral de las personas.

 

Por su parte, el último día estas jornadas empezó con una ponente de muchísimo renombre, pues tuvimos la oportunidad de escuchar a la Dra.  Maravillas Díaz, músico, docente, doctora en Filosofía, autora de diversas publicaciones científicas y actual profesora titular del área de Didáctica de la Expresión Musical de la UPV (Universidad del País Vasco) con una conferencia en la que trató las distintas problemáticas de la investigación musical, bajo el título de “Investigar en Educación Musical: hacemos preguntas y obtenemos respuestas”.

 

Su ponencia fue bastante extensa, pero para mí, lo fundamental a destacar de la misma es que, con un breve recorrido a través de la historia reciente de la educación musical y la investigación, se repasaron algunos de los momentos claves que nos han condicionado- entre otros, el cambio de ley en el que comenzó a plantearse la opción de la investigación- y describió la proliferación de congresos, proyectos y asociaciones que han surgido a razón de la tan necesaria investigación. Algunos de los más relevantes son la “SEMEE” o el “COMOSUC” -el cual compara profesorado de conservatorio y de universidad- y mencionó ISME (activo desde 1968) por ser estas unas jornadas de investigación musical con mucho impacto y del cual existe una web con las actas del mismo -mencionando, del año 2010, Investigación Musical y práctica educativa: la unión hace la fuerza- y que, de hecho, en el año 2004 organizó una importante conferencia internacional en España sobre educación musical.

 

Bajo el lema de Swanik (1991) de que es importante que pensemos juntos sobre educación musical, la doctora nos guía hacia la inminente conclusión de que cuando se comienza hablando de educación, necesariamente se acaba llegando a la investigación, por lo tanto, es importante investigar para avanzar, para dialogar, para conocer la realidad, para resolver problemas, para indagar, entender y generar conocimiento, y en última estancia, es necesario para aprender y desarrollar políticas educativas que nos lleven a progresar

 

Maravillas también hizo hincapié en la importancia de investigar, tanto para la comunidad científica como para el individuo como tal, ya que, si no nos hacemos preguntas y tenemos ganas de descubrir y pensar, podemos entrar en un estado de irreflexión y estancamiento.

 

Por último, me gustaría comentar que Lara Albero, alumna egresada del centro, dedicó su comunicación a orientarnos de cara a cómo enfrentarse a un proyecto de investigación como es el de la elaboración de un TFG, en base a su propia experiencia y bajo el título “Recursos para la investigación aplicada a la música: sociología de la música con perspectiva de género”. Si la menciono es porque, en el turno de preguntas, para mi sorpresa, entre los asistentes estaba… ¡Sakira Ventura! Estad atentos a la entrada que le dedicaremos próximamente.


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