Género Chico, gran diversión
Dado que siento cierta debilidad por la música española y me inclino sobre todo por la canción de concierto-del s. XX- no creo que resulte una sorpresa para nadie si me descubro a mí misma como una amante de la zarzuela. Muchas veces me pregunto a mí misma qué zarzuelas serían más adecuadas para trabajar en clase. Sin duda una valoración de estas características es muy difícil de llevarla a cabo sin adoptar cierta parcialidad basada en criterios puramente subjetivos, de hecho, aquí me tenéis con mi admirado Federico Chueca, gran maestro y autor de maravillosas zarzuelas.
Volviendo a la pregunta planteada, analizando las diferentes tipologías que existen de zarzuela y buceando por el apasionante mundo de la zarzuela del último cuarto del siglo XIX me inclino a pensar que la más indicada para introducir a los alumnos es el denominado Género Chico. Ahora bien ¿qué es el Género Chico? Y lo más importante, ¿por qué es el tipo de zarzuela que mejor se ajusta a nuestras necesidades?
La definición de Género
Chico la encontramos ya desde los primeros cronistas de la zarzuela a
principios del siglo XX. El escritor Marciano Zurita, Matilde Muñoz, José
Deleito y Piñuela…Todos ellos convienen que por Género Chico se entiende
cualquier obra musical, en un acto, con música o sin ella, siempre que se
represente en funciones aisladas, esto es, en funciones por horas. Muy bien,
pero ¿qué son las funciones por horas?
Se trataba de un sistema
comercial y teatral que imperó en la escena española desde el último cuarto del
siglo XIX hasta las primeras décadas del XX y que consistía en modificar por
completo la concepción teatral y el formato de los horarios. El género chico
supone el paso de ir al teatro para ver una ópera o zarzuela grande (es decir,
en varios actos) durante tres o cuatro horas a ver cuatro obras diferentes de
tan sólo una hora de duración. Este cambio de paradigma tiene implicaciones
sociológicas muy importantes como por ejemplo la entrada de un público no tan
habituado a asistir al teatro y la elección del horario en el que ir,
seleccionando entre los diferentes tipos de función: a las 20.30, a las 21.30,
a las 22.30 y a las 23.30. Además, la menor duración de las obras implicaba
menos números musicales, ausencia de grandes coros y gran orquesta, en muchas
ocasiones decorados comunes que podían ser reaprovechados y unos cantantes que,
como los números musicales eran escasos y nada complejos a nivel lírico, podían
ser desempeñados por actores y actrices con una buena voz, pero no requerían
una especialización como podían demandar la ópera italiana o la zarzuela
grande. Todo ello favoreció un abaratamiento de las entradas e incluso la
consideración por parte de algunos investigadores como el primer espectáculo de
masas de nuestro país.
Con todo ello, podemos
acercar a nuestros alumnos una serie de obras de Género Chico que son muy
interesantes, en primer lugar, por su valor musical y por retratar con
objetividad el modo de vida y la sociedad de la época, por otro lado, porque
muchas de ellas han llegado hasta nuestros días, tales son los casos de La
Gran Vía (1886), El año pasado por agua (1889), El dúo de La
Africana (1893), La verbena de La Paloma (1894), Agua,
azucarillos y aguardiente o La Revoltosa (ambas de 1897). Además, su
duración de una hora nos permite ajustarnos a los horarios de las clases o seleccionar
algunos pasajes concretos para poder abordar con garantías el análisis de estas
piezas.
¿Qué obras proponemos?
Tanto las revistas como los sainetes. Del primer tipo, La Gran Vía y El
año pasado por agua. Las dos pertenecen al subgénero de la revista y
muestra todas las características propias como la alusión a temas de
actualidad, cierta crítica política y gusto por la visualidad, en números que
pueden o no, guardar relación entre sí. Algunos números que se podrían explicar
en la clase al alumnado e incluso que podrían añadir a su repertorio si nos
referimos a conservatorios, podrían ser “El vals del caballero de Gracia”, “El tango
de la Menegilda” y “El Chotis del Elíseo” (de La Gran Vía) y la “Mazurca
de los paraguas” (de El año pasado por agua), y digo más, son obras que pueden
funcionar muy bien como montajes para un alumnado de grado profesional, doy fe
de ello, como podéis ver:
Para aproximarnos al
sainete lírico, y puesto que muchos comparten rasgos como la ambientación en la
época actual a su creación, la alusión a modas del momento o la levedad del
argumento basada en la mayor parte de los casos en un triángulo amoroso,
podemos intentar aportar una pequeña visión panorámica del sainete a través de
algunos de los momentos de La Verbena de La Paloma, La Revoltosa
y Agua, azucarillos y aguardiente, por ejemplo, recurriendo a
producciones fácilmente accesibles a través de internet como las del Proyecto
Zarza (con una función dedicada a La Revoltosa y otra a “La Verbena”). Probablemente dediquemos una entrada futura a hablaros del mismo.
También podemos
acercarles esta temática y estas obras, para ellos lejanas por afinidad y por época,
de una forma más amena y que pueda al alumnado especialmente. A este respecto,
tenemos a nuestro alcance el undécimo capítulo de la tercera temporada de El
ministerio del tiempo, una serie de radiotelevisión española que aúna realidad
y ficción de la mano de unos personajes que viajan por el tiempo para
solucionar problemas que surgen en distintas épocas. En el caso mencionado –El
capítulo lleva por título “Tiempo de Verbena”– deben conseguir que se verifique
el estreno de La Verbena de La Paloma. Al margen de la trama, que aborda
el argumento y algunos de los números del célebre sainete de Tomás Bretón y
Ricardo de la Vega, el tratamiento de los espacios y la fidedigna caracterización
de los personajes y la rigurosidad con que está confeccionado el capítulo lo
encumbran como un recurso idóneo para los alumnos y alumnas.
El capítulo se encuentra disponible en la web de TVE, así que, para despedirme, aquí os dejo el link para que indaguéis en la serie e incluso el guion del capítulo ¡Que lo disfrutéis!

Comentarios
Publicar un comentario