Competencias
Ya hemos hablado en otras ocasiones de las competencias. Estas se definen como un conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes que son necesarias para la realización y el desarrollo personal y que se han de desarrollar a través del currículo.
Las denominadas competencias clave aplicables a todo el sistema educativo son las siguientes:
- Comunicación lingüística.
- Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología.
- Competencia digital.
- Aprender a aprender.
- Competencias sociales y cívicas.
- Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor.
- Conciencia y expresiones culturales.
Ahora bien, las competencias musicales (propias de las enseñanzas musicales) contribuyen a desarrollar la competencia artística y la competencia emocional y mejoran el resto de competencias clave, puesto que los estudios musicales se compatibilizan con las enseñanzas obligatorias. Son las siguientes:
- Competente en la expresión musical
- Competencia creativa
- Competencia perceptiva
- Competencia instrumental.
En nuestro caso, el canto, la competencia musical se demuestra en clase a través de las destrezas o habilidades asociadas al control del cuerpo y la concentración de la mente, a la utilización del «oído» para afinar, a la aplicación concreta de los aprendizajes en el canto, en la adaptación de la interpretación a las características de la obra y en la adaptación a la situación individual de cada alumno. Junto a esta competencia más específica, las enseñanzas profesionales de música contribuyen al desarrollo de otras tantas. En el aula de canto se han trabajado todas las competencias clave (comunes a todo el sistema educativo), claro está que unas más que otras. Las que personalmente más he podido observar a lo largo de mi experiencia han sido:
- Competencia para aprender a aprender, pues el ejercicio musical exige un esfuerzo añadido que necesariamente mejora los hábitos de estudio y trabajo y las estrategias receptivas y productivas de aprendizaje. Puesto que l@s alumn@s incorporan en cada clase nuevos conocimientos sobre el estudio, incrementan su eficacia mediante la práctica y desarrollan valores asociados al esfuerzo personal.
- Competencia en autonomía e iniciativa personal en cuanto a desarrollar la sensibilidad artística y el criterio de l@s alumn@s en su propio proceso de formación y de desarrollo personal.
- Competencia emocional, intrínseca a la práctica musical, está presente en prácticamente todas las clases que he observado de una manera u otra. El trabajo de esta competencia ha contribuido a que l@s alumn@s se formen una imagen ajustada de sus posibilidades y características propias, siempre desde el punto de vista de la motivación. Actuar en público exige demostrar seguridad y autocontrol, además de dominio de la memoria y de capacidad comunicativa. L@s alumn@s, reflexionando sobre estos aspectos, tienen una mayor posibilidad de conocer de forma más realista sus capacidades y sus limitaciones y han de recibir los estímulos necesarios para reforzar su personalidad y su identidad como artistas. Además, en estas enseñanzas, en cierto modo se les enseña también a canalizar sus emociones y afectos y, con ello, a desarrollar una personalidad más equilibrada.
Bibliografía:
Escamilla, Amparo, 2011. Las competencias en la programación de aula.
Educación secundaria. Barcelona,
Graó.

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